Tengo miedo a alquilar mi piso

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Un tema de actualidad en el sector inmobiliario es el elevado número de personas que siente pánico de alquilar una vivienda y por ello se pasan años con la casa cerrada. Con el cartel de venta y sin obtener ningún rendimiento por la misma. Al contrario, sólo reciben facturas tales como el recibo mensual de la comunidad, el del agua, la basura, la luz, el gas, el IBI, etc.

Por lo que, en lugar de tener un activo que les genere un rendimiento, lo que tienen son dos pasivos, por un lado la vivienda donde residen y por otro la que tienen cerrada.

Desde luego, que cada uno es libre de hacer con sus bienes lo que quiera, faltaría más, pero como profesional del sector inmobiliario, cada vez que veo o me cuentan este tipo de cosas, me duele, porque el alquiler de una vivienda es una de las inversiones con mayor rentabilidad, y tener conocimiento de una casa cerrada por temor, me mata.

Cuando esto sucede, la gente es como si tuviera una hucha rota. Es decir, meten dinero que se escapa en todas las facturas que mencionábamos con anterioridad. Pero además, disponen de una vivienda que se va menoscabando por no usarse. Pues, aunque pueda parecer raro, una casa que no se habita se va muriendo, porque necesita que se ventile, que se limpie, que se ponga la calefacción, que se usen los grifos…

Me viene a la cabeza un caso que me pasó hace unos meses, cuando vino a verme un cliente para que viera el piso de un tío suyo que vivía fuera de Segovia. Dicha vivienda la compró hace unos 25 años en plano, para que vinieran sus hijos a estudiar, pero al final decidieron irse a otra ciudad y no llegaron a venir nunca aquí por lo que el piso estaba sin estrenar y sin limpiar. E incluso, 25 años después, el contador del agua y de la calefacción seguía a cero.

Pues bien, este piso se vendió y las personas que lo compraron tuvieron que reformarlo porque las persianas estaban rotas del sol y de no subirse, ni bajarse. El parqué estaba en muy mal estado; la calefacción no funcionaba… y así casi toda la vivienda.

Si el tío de mi cliente hubiera alquilado este piso durante estos 25 años, -teniendo en cuenta el precio por el que lo compró y los alquileres que había podido cobrar- hubiese podido rentabilizar dicho piso al menos tres veces, dos de ellas mediante el alquiler y otra más con la venta. Respecto a la venta, como fue hace mucho tiempo, al final sí que consiguió rentabilizarla.

A este hombre le pasaba lo que comentaba al principio, tenía miedo a que le destrozasen su piso que estaba “nuevo”.

Por todo esto, me gustaría realizar unas aclaraciones. En primer lugar, que no todos los inquilinos destrozan los pisos, ni mucho menos. Esto sucede en un porcentaje muy bajo del mercado a nivel nacional. Aunque es cierto que también es lo que más se oye puesto que cuando una persona tiene un piso alquilado y no le ha dado ningún problema, le han pagado siempre bien y todo ha ido rodado, no se suele oír en la misma medida que cuando sucede lo contrario. Por otro lado, me gustaría también destacar que si no fuera un negocio rentable, no habría tantas personas que compran viviendas para después alquilarlas.

Y por último añadir, que tras la amplia experiencia que me otorgan todos estos años en el sector inmobiliario, siempre planteo la misma pregunta a las personas que han tenido malas experiencias: ¿Cuéntame qué pasó y cuál fue el proceso?, pues suelen coincidir casi siempre en los mismo, y la respuesta es: el piso no estaba en el mejor estado; el mobiliario era antiguo y cada mueble de un tipo (se había amueblado con muebles que en lugar de tirarlos se llevaban al piso); el precio era alto para el mercado o era muy bajito (por ubicación, estado, etc.) y no se había seleccionado al inquilino, si no que se había cogido a la primera persona que se interesó y además sin saber nada de dichos inquilinos ni pedir ningún tipo de documentación previa. Con todo esto, al final el inquilino que atraemos a ver el piso es un mal inquilino que nos dará problemas, o bien de pago, o de trato de la vivienda o de discusiones.

Y respecto al arrendador, su principal problema es que no sabe lo que realmente tiene, que es un negocio como lo es un bar, una tienda de ropa o una clínica. Sí un negocio de este tipo cuenta con un personal agradable y atento, un local limpio donde dan un buen trato y cuidan todos los detalles, los clientes que van a tener son de buena calidad, porque ellos están atrayendo a este tipo de clientes. Sí por el contrario el personal del negocio es mal educado, trata mal a sus clientes, el local está sucio y cuenta con un mobiliario viejo y roto, los clientes serán muy distintos a los anteriormente mencionados.

Pues lo mismo sucede en el caso de la vivienda, porque también es un negocio. Y si tenemos un piso cuidado porque lo hemos ido reformando; con un mobiliario moderno y por lo tanto en buenas condiciones, si hay algún problema se solucionará rápidamente. Y respecto a los inquilinos, hay que tener en cuenta que vamos a tener muchos candidatos. Por lo tanto hay que seleccionar y elegir a los mejores. Por el contrario, las pocas personas que estén interesadas en el piso serán malos inquilinos.

Por último, y como conclusión, me gustaría añadir que siempre hay que ofrecer el mejor producto posible y con ello contaremos con el mejor  inquilino posible.

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